No importa si nadie lee o todos leenAyer casi me mata un elefante verde pero de todas formas no te interesa. soy D E P R I M E N T E
pero tú no ves colores.
Sí, como aquella vez que te encontré en el parque, decías que estaba loca, pero yo sabía que aún no era tiempo de enloquecer y lo que ví fue real. Él tocaba el piano mientras la chica bailaba, parecía que flotaba, jamás los pudiste ver porque había uno de esos elefantes del circo en frente, por eso. Además como el frío te invadio te fuiste rápido y no pudiste verlos.
Después de que te fuiste entre al circo, pero no había nadie, solo palomitas tiradas por el suelo y olor a animal encerrado. Me fuí muy triste, en serio quería ver la función del domingo por la tarde, pero me dijeron que se había cancelado porque la trapecista estaba desaparecida. Ya en la noche nos enteramos que se había suicidado. Los payasos lloraban y el parque tenía un ambiente muy triste, así que mejor me fuí a donde Carolina.
me transportan a una época no tan feliz pero ¿mejor?
déjame escucharte. quiero tocarte. quiero que vengas conmigo por siempre, no quiero que seas como todos, no quiero hartarme de tí jamás, no quiero que tus palabras se esfumen con el tiempo como todas las palabras que he alcanzado a escuchar. quiero que seas real.
déjame ser real. déjame tocarte una vez más. no me hagas explotar.
oh oh oh
¿escuchas? sí, a lo lejos se escucha una voz. tum tum tum, música suena.
enseñame a volar de nuevo, enseñame a volar de nuevo.
qué importa ya si nadie me ve. jamás me vieron, por qué preocuparme ahora.
oh oh oh
laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargo y hace frío a las 12:30 a.m.
Te contaba, fui a casa de Carolina, pero no había nadie, parecía que mi día estaba arruinado. Así que regrese tristemente en el bús hacía mi casa. Vi a un globero en la calle Principe esquina Rey, como estaba no muy lejos de mi casa decidí bajar a comprar 10 globos.
No era un típico globero, era un pirata globero que vendía globos porque su barco se había hundido y el creía que eran cosas de espirítus, así que mejor había optado por dejar la vida del mar y de los robos de tesoros. Me conto que una vez casi cae en manos de la sirena Lucía, era tan bella con una voz tan bella, pero por suerte su hermano Ed, lo salvo de ir hacía ella. También me dijo que en una ocasión llego a la isla más hermosa, donde en una parte había piedras como de río y eran suaves, el agua estaba agradable y el sol no te quemaba. La isla estaba despoblada y había mucho árbol y animal.
Cuando me dio los globos y nos despedimos me fui caminando tranquilamente, eran ya las 8 p.m.
En la calle de la Princesa choqué con un chico, se veía asustado y perdido, además estaba mojado.
-hey chico!
-perdona
-descuida, no eres de aquí, lo sé por tu mirada
-¿eh? pues no.
-¿gustas una taza de chocolate caliente? te ves con frío.
-bueno, vamos.
Me conto que se había suicidado, pero no le creí, dijo que venía de otro mundo y que había decidido ahogarse. Dejo a su mejor amiga porque no quería que ella corriera peligro, a parte era mejor para todos que él ya no estuviera entre ellos, dijo que solo les quitaba el tiempo.
Vine a buscarte, pero no estabas.